Para determinar si una bolsa de hielo de gel frío todavía funciona, observe principalmente tres aspectos: apariencia, estado del gel y sellado. Estos se pueden identificar fácilmente de un vistazo:
1. Compruebe si la bolsa está dañada (este es el punto más importante)
- Si hay grietas, agujeros, fugas de pegamento o filtraciones de agua → Deséchelo directamente
- La bolsa es obviamente vieja, dura y quebradiza, y se rompe fácilmente cuando se dobla → Ya no se puede utilizar
- La parte de sellado tiene fugas de pegamento o abultamientos → Es probable que pierda líquido, no se recomienda continuar usándolo
2. Siente el estado del gel en su interior.
- Normal: después de congelarse, todavía conserva algo de elasticidad y puede doblarse ligeramente. Después de descongelarse, fluye suavemente.
- Anormal: El gel se solidifica y endurece completamente como una piedra, ya no fluye y se separa para liberar agua → Fallo. El efecto de la compresa fría es deficiente y es propenso a congelarse.
3. Huele el olor y observa el color.
- Presencia de olor acre o a humedad
- El gel cambia de color, se vuelve amarillo, se vuelve negro y desarrolla manchas de moho
→ Todos estos indican deterioro. Deseche inmediatamente.
4. Juicio y sentencia simples
Después de congelarlo, aplíquelo en el área envuelta:
- Si permanece constantemente frío y la temperatura es uniforme → Normal
- Si hay una zona especialmente fría o si la temperatura es inconstante y fluctúa mucho → El gel ha fallado y no se recomienda su uso
Resumen rápido
Siempre que se cumplan las siguientes condiciones: que no haya fugas, que no se agriete, que el gel no se aglomere ni se deteriore y que no tenga olor, se puede reutilizar;
Por el contrario, si se produce alguno de estos problemas, por seguridad y eficacia, se recomienda sustituirlo por uno nuevo directamente.